De por qué Android me está cansando

Verán, en aquellos días cuando la pelea era entre (gulp) iOS y Symbian, se anunció que Google estaba por lanzar su propio sistema operativo. Iba a llamarse Android y, por las imágenes y videos, sería algo completamente distinto, hip, cool y todos los adjetivos que se les ocurran.

Symbian comenzó con su inevitable caída al limbo de los sistemas operativos que se niegan a evolucionar. Justo como BB OS en este momento. No tengo empacho en decirlo: yo usaba un equipo Nokia, de los primeros con pantalla táctil y que todavía incluían un ya vetusto stylus. Lo que yo necesitaba de iOS, lo obtuve de un iPod Touch de tercera generación. Android estaba lejos de México, existían solo un par de equipos a la venta en el resto del mundo, así que había poco de dónde probar.

Luego, el asunto explotó. Prácticamente todas las marcas (que no fuesen Apple) tenían su propio Android. O varios. En algunos casos, abandonaron por completo otras plataformas para dar preferencia a la de Google. Por esos días llegó a mis manos el Xperia Mini Pro. Sobra decir que jamás regresé a Nokia. El asunto del teclado físico me atraía mucho, además de las apps, la interfaz y la facilidad con la que se hacían ciertas cosas.

Después, Sony-Ericsson anunció que no le enviaría una actualización a mi equipo. Luego que sí. Luego que no. Luego que sí, pero que lo iba a pensar. Luego que no. Seguro entienden la idea.

Yo mismo le instalé un ROM, el popular Cyanogenmod. Quedó de maravilla. Por algunos meses, lo abandoné en favor de un Windows Phone, que resultó una experiencia muy satisfactoria (por el sistema operativo) y muy frustrante (porque el teléfono era un LG). Después de ello, llegó a mis manos un HTC Desire HD, que me convenció de que mi elección de OS había sido la correcta. Su pantalla, el peso, la manera de manejarlo. Y claro, el creciente mercado de aplicaciones y las varias opciones para personalizarlo.

Y se anunció la versión 4.0 de Android. Ice Cream Sandwich. Cuando surgen este tipo de noticias, la única pregunta en mi cabeza es “¿cuándo?”. Fecha indeterminada. Bueno, pero mi teléfono va a recibir la actualización ¿cierto? No sabemos.

En el negocio de enfrente, Apple anunciaba iOS5. Fecha marcada en fuego. Quiénes recibirían la nueva versión. Qué era lo destacado.

El problema de Google y u OS móvil es sencillo de adivinar: muchos cocineros con la mano en el pastel. Google se lo da a desarrolladores y marcas de celulares, ellos lo adaptan, le ponen su identidad, le cambian la interfaz y cuando terminan de hacer todo eso (y pueden pasar meses), se lo dan a los carriers de todo el mundo, que, a su vez, lo vuelven a cambiar, a ponerle adornos, bloatware e identidad. Luego, se hacen pruebas con un número limitado de usuarios. Después, más pruebas. Mientras eso pasa, Google envía una nueva versión más estable de Android. El proceso vuelve a repetirse. Y, al final, la actualización puede obtenerse. O no. Hay territorios en los que la política del carrier es no actualizar el sistema operativo, pues es percibido como un mal negocio, ya que sus clientes no comprarían los nuevos smartphones por lo menos durante seis meses más.

Para el momento en el que todo está listo, se anuncia una versión nueva. No, es en serio. Yo actualicé mi Razr a Ice Cream Sandwich hace una semana, un proceso que el usuario común no sabe y no quiere realizar, ya que implicó usar un ROM filtrado, tener privilegios root y peor, entender todo ello. Al mismo tiempo, Google dijo: ah, ya viene Jelly Bean. Tiene estas tres mejoras, es rápido, eficiente y le da champú de cariño a tu perro. Y aparecen mis preguntas “¿cuándo?” Nadie sabe ¿”Mi teléfono recibirá la actualización?” Quizás, quizás, quizás. O quizás no.

Mientras tanto, en Apple, prácticamente todos los celulares que tienen a la venta, es decir, desde el ya venerable 3GS, podrán tener iOS 6 el día que sea anunciado, con una actualización OTA (Over The Air, para los no iniciados) y con prácticamente todas las funciones estelares. Sin tener que truquear, manosear, aprovechar un exploit ni bajar un ROM de calidad dudosa. Es la oficial, la de verdad.

Podría sonar a que me estoy pasando del lado de Apple. Y no es así. Como ya lo he dicho en varias ocasiones, no descarto la idea de tener un iPhone, excepto que son muy frágiles y yo soy muy torpe con las manos, además de que la batería no es precisamente su fuerte y, últimamente, su pantalla me parece ya demasiado pequeña. Lo que sí estoy considerando es regresar a Windows Phone. Para empezar, ya se anunció que todos los equipos recibirán actualizaciones por 18 meses, LG ha dejado de tener la exclusiva en México y la versión 8 del sistema operativo se antoja como algo verdaderamente evolucionado de la anterior. Además, en mi experiencia, cuando se anunció Mango, aka WP 7.5, la brecha entre la llegada del OS a Estados Unidos y México fue realmente corta.

Es una lástima, pues Android es una gran opción y estos ires y venires entre fabricantes, desarrolladores y carriers solo le están haciendo daño.


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